Has quedado para cenar con tus amigas. Hoy toca noche de chicas. Una de ellas (sospechosamente) ha insistido mucho, así que algo te hueles. ¡¡¡¿Estará embarazada?!!! Pero antes de que sirvan los entrantes, grita emocionada: “Chicas, que me casooooooooooooooooo”. Todas os ponéis como locas, la abrazáis, besáis, la acribilláis a preguntas sobre la fecha, el sitio, el vestido… Y de pronto te viene a la cabeza LA DESPEDIDA DE SOLTERA. Entonces empezáis a soltar ideas: un fin de semana loco en Ibiza, una pool party a todo trapo, una escapada a París… Pero del dicho al hecho hay un trecho. Y esto es lo que realmente va a suceder.
El grupo de Whatsapp
Ha llegado la hora de reunir a todas las invitadas a la despedida en una misma conversación para organizar e intercambiar ideas. Comienzas incluyendo a tu círculo de amigas pero acabas metiendo (por obligación) a las primas lejanas y las compañeras de trabajo. Sobra decir que no todas te caen bien. Todo el mundo empieza a opinar. Nadie está de acuerdo y se empieza a crear un grupo paralelo en el que tus amigas critican a la primas lejanas que no quieren ni moverse de Madrid. Todo se lía. Tienes en la aplicación 270 notificaciones y, al contestar poniendo a las primas verdes en el grupo paralelo, te confundes y acabas haciéndolo en el de ‘Despedida Puri-emoji de sevillana’. La has liao’ parda. Silencio dramático. Nadie contesta y todo el mundo hace como que no ha pasado nada. La próxima vez será mejor hacerlo formal, vía email…
Buscar el destino
Tú quieres ir a Ibiza, la mitad de tus amigas a un spa, la otra mitad a París, y las primas lejanas a una casa rural perdida en medio de la sierra madrileña para cantar alrededor de una fogata. ¿Sin discotecas? ¿Sin desconocidos con los que interactuar? ¿Sin barras de bar a las que subirse a bailar? Por supuesto, por lazos de sangre y otras inspiraciones divinas, gana la casa rural. Y tú no sabes si llevar un camión de alcohol o las botas de trekking. Esto no va a salir bien…
El debate del disfraz
Pasado el mal trago por tu cagada monumental, la conversación sigue. En ella hay tres tipos de personas: las que quieren buscar un disfraz divertido, al fin y al cabo es una despedida de soltera; las que bajo ningún concepto quieren disfraces, tienen un sentido del ridículo desarrollado hasta en los casos en los que hay que perderlo; y las que buscan algo para ir monas. ¿Monas? A ver, que tampoco es cuestión de hacer la vida imposible a la pobre novia, pero para disfrazarse de cat woman sexy ya está la fiesta de carnaval del barrio. Al final todo queda en camisetas negras y vaqueros para las amigas y, para la novia, diadema de princesa comprada en el chino y camiseta especial con un mensaje tipo: ‘game over’, ‘del grupo de las solteronas al de las señoras’, ‘estamos de despedida’, ‘Marta se casa’… “QUÉ BIEN”, piensas. Aunque, pensándolo mejor, qué más da, si vais a estar solas en una casa rural perdida en medio del bosque.
El regalo
Nuevamente división de opiniones: están las partidarias de no regalar nada y las partidarias del camisoncito sexy. El grupo se separa y cada uno regala (o no) lo que le da la gana.
Fuente:msn.com
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